Embarazo

A mi hijo que no verá la luz del sol,
ni el rostro que no tengo.



Nocturno op. 9 - Chopin



Murió mi hijo
ayer por la mañana,
la enfermera, que me atendió,
tenía cara de payaso y
la doctora era una de las enfermas.
Murió a un mes y una semana,
me jodieron cuatro venas,
me aspiraron por dentro
para evitar infecciones
y aún con anestesia
sentía el dolor en mi cuerpo dormido
y las larvas inundaron mi rostro
mis manos y mi alma.
Murió mi hijo ayer
por la mañana,
su padre no tiene dinero
y a pesar de mi dolor y de su culpa
se contenta viendo porno
por las tardes de lluvia negra.
Mi hijo murió poco a poco
entre sangrado y sangrado
entre mi coraje y pena,
decidió, pues, no tenerme
por madre,
no crecer en mi cuerpo jodido y de mierda.
Las flores ya no crecen,
las semillas no germinan,
los árboles, hace mucho, dejaron de morir de pie,
por que la tierra en que quieren crecer
está muerta.
Murió mi hijo
ayer por la mañana,
su padre navega entre imágenes
de mujeres ( sin rostro)
desnudas chupando vergas,
moviéndo sus putas nalgas y enormes tetas,
mientras yo me hundo,
mientras yo grito,
mientras maldigo el nombre de Dios
y de la puta enfermera
que no me brindó ni cinco segundos de compasión.
Murió mi hijo
ayer por la mañana
y hoy, muy a mi pesar,
y con mi enojo y odio por todos y todas,
vuelve a brillar el jodido sol,
como si nada, de lo ocurrido ayer,
hubiera pasado.

Ésta que ves aquí

Esther García/2 años



Ésta que ves aquí
es el reflejo de lo
que no tiene rostro
Es la sonrisa triste
y los ojos grandes
de quien ve los agujeros negros.
Ésta que ves aquí
perdió su nombre y
su fecha de nacimiento;
no tiene cara ni sexo
ella toda esta hecha
de la materia líquida-vizcosa
con que se forman los sueños.
Lo que ves aquí
no es "ésta" ni "ella"
es sólo un pronombre defectuoso
pretencioso y migrañoso
que juega a desdoblarse
multiplicarse y transformarse
en lo que él quiera.
Esto que ves aquí
lo conforman millares de sílabas
y consonantes que uniéndose forman
tejidos de palabras
células de vocablos
y órganos de definiciones
que dan lugar a
un "verbo hecho carne."
Ella es ésta que se ve aquí
mirándose en el espejo
de la carne humana
robado por una cámara
en el tiempo de la infancia.

Migraña






Se siente una punzada en el ojo.
El tacto, del vidrio lacerante,
en el cerebro, lo llena todo.
Hay una lágrima de piedra
recorriendo la arena
del interminable rostro
que intenta, vanamente,
mirarse al espejo.
El trino del ave
es el chillido del muerto,
una balacera dura, ardua,
incrustada en las blandas formas grises
que se bifurcan en pequeños senderos.
El color de la luz
es el cancerbero,
mordiendo y destrozando
todo a su encuentro.
Un corazón palpitante,
de dolor invisible,
es la cabeza.
Ella tiene su ojo-océano
con peces-dagas atravesándolo,
(de norte a sur
de este a oeste
de x a y),
desde el amanecer
hasta la puesta del sol.
Rojo mar de ideas,
donde hace olas la consciencia,
es mi cerebro
con un suplicio de rosas,
tan perfumado y enervante,
pero con espinas punzantes
decorando mi cabeza.

Mirando las estrellas

Es tan divertido estar colgado del techo,
mirar los cascabeles étereos
tintinear y tintinear,
sentir el cosquilleo en la nariz
de la brisa marina de tu pelo
y recordar
aquellos agujeros negros
en que tu lengua me hacía cosquillas.
Desde aquí
veo mis pies balancearse
y siento la verguenza de ser feliz,
de ver a través del tiempo,
finito e inexistente,
a los hijos que se me han ido por el retrete
miles de espermas muriendo
entre mis piernas, mi sexo, mis senos
otros mueren en el filo de mi espalda;
la esperanza no existe,
para los que son como yo,
ha sido vedada.
La música comienza con un compás nuevo,
yo vuelvo a ser niño,
me tomo a sorbos el agua del cielo
y piso las nubes
en los charcos negros.
Quisiera haber gritado
hasta que el pájaro de mi voz
muriera,
haber viajado hasta que mis pies
se hicieran cenizas;
haber apuñalado al tiempo
(y a la voz de mis padres)
para atreverme a todo.
Fui un "cobarde
no pude soportar el sufrimiento de ser
tan inmensamente feliz".
Es tan divertido estar colgada del techo,
con los ojos tan abiertos,
y el alma ausente,
viendo el cielo.

Dadálter Ego (test de ignorante inteligencia)




l
l
u
e
v
e
l
l
u
e
v
e




y

l
l
u
e
v
e


s
o
b
r
e
mi zabeca,
ella es el sátelite natural de mi cerupo
y mi cerupo es un hoyo orgen
hidesladocha,vomitado y ___________
por iosd.
tomaré mi zoesfrequinia, mi medicina,
dejáre de decirmal las cosas;
lo mezclaré
beberebeberé
y por fin dormiré;
sesereseseré como otros,
me pudriré como ellos
dréten casa, carro, vato o vata,
tal vez gaten un
gato gallo o gochan
o lo que (sepa
seaquefuere
el chepin chipitin animal.
Merde! erde rde de mierda ierda erda rda dá
sesereseseré lo que narequi,
no importa,
de dotas formas quía está ogren
y no jade de
l
l
o
v
e
r
l
l
o
v
e
r
y




l
l
o
v
e
r
.

Historia borgiana o cortazariana




Hay hilos que se retuercen
en mi boca, en mi garganta y
hay una voz quebrada, un eco distorcionado
(Catala tregua tregua espera)
en el fondo de las entrañas.
Otros hilachos de diferente tamaño
me revuelven el estómago,
escupo negro,
mientras observo en el espejo
que nunca me he reflejado.
Larvas negras escurren del rostro,
hombres-cerdos
han olido este cuerpo...
un cuchillo
(o espada),
me rebana la garganta,
penetra en el sexo
partiéndome;
no sé si soy hombre o mujer
o los dos...
¿qué más da?
Hay laberintos que sueño
y que son cada casa y habitación en las que he vivido.
El minotauro dentro
tiene rostro de mi padre y mi madre,
cada paso que doy
es incorrecto
cada esfuerzo
es inútil
cada cosa que toco
es destruida
¿Por qué madre?
por que los que son como tú, no los quiere nadie
¿Por qué padre?
(Silencio)
Hay un hilo negro saliéndome por la oreja
izquierda-ambidiestra
y quiere dejar rastro en el laberinto
para que pueda yo salir.
Busca a alguien en quien enredarse,
alguien que pueda jalar de él
y sacarme de ahí.
El hilo se ha prendido de las mismas
situaciones con diferentes caras,
las manos, de éstas, se han prendido del hilo
pero de pronto
(es cuestión de segundos),
lo sueltan.
Cada vez me interno más en el laberinto,
estoy en una casa,
doy un paso y es otra.
Los recuerdos están sueltos por doquier,
me persiguen como perritos
mirándome con sus ojos tristes,
piden comida, amor o
que los lleve conmigo,
a recorrer todo el camino
paseandolos con su correa.
En una de las casas hay cronopios
alegres jugando con los recuerdos que
danzan por la casa.
Yo miro con tristeza a mis recuerdos-perros
que mean y cagan,
dejando olores pútridos,
en las aceras del laberinto-hogar.
Una esperanza sale furiosa
y nos arroja agua
amenazándonos con la escoba,
yo corro soltando a los perros,
ellos huyen
y ahora voy yo detrás de ellos...
diviso a lo lejos al Minotauro de espaldas.
Hemos llegado al final del laberinto
al punto finito con tiempo finito,
el instante único en que éste voltea
y me veo a mi mismo.







Camino entre mares de carne humana.
camino entre miles
pero estoy solo.
No hay nada.
Acaricio las sombras que pasan a mis lados
atrás de mí,
al frente.
Es fántastico tirarme al precipicio.
Las manos me sudan mientras
el corazon palpita
fuerte/inerte
fántastico es el precipicio al tirarme
por que ni siquiera he movido
el cuerpo
el pie,
sigo aquí, en la misma posición.
Estoy perdido en el mar,
en la gente,
pirañas que devoran mi cuerpo/gusano
mientras un sol
negro
alumbra el cielo
azul.
parado estoy moviendome rápidamente y
mis amantes vuelan hacia mi
para acariciarme el sexo
con lenguas-víboras,
negras alas
posesión
mentira
dinero
nada;
vuelan bellos pájaros negros hacia mí.
mis amantes-monstruos
apuntando sus picos
van a los ojos.
Ceguera.
Sigo aquí en el
precipicio
inmóvil,
ciego,
cayen
do
.